Y me pregunto, ¿cuál es la mayor mentira?

La he encontrado muchas veces.
Y me ha dolido verla.
No en mis ojos, allí no aguanta,
puede que sea un demonio
pero con amenazarla
se larga.

Puede que sea terrible,
pero si cuela, cuela.
le digo que morimos,
y eso la desarma.

No, es comprender que existe
en otras partes
y que desconozco
mejores técnicas
con la que espantarla.
Y no es un sitio, es en muchos,
y me pregunto porqué,
cómo es posible,
quién lo permite.

No entiendo como alguien lo aguanta.
A mí me engaña, me colapsa,
me deja sin respiración,
sin fuerzas para andar,
me aplasta.
Pero en el fondo sé
que es solo una mentira.

Confundida o no,
sé que en algún momento
seré capaz de rechazarla.

Y puedo responder la pregunta,
Y respondo, la Desesperanza.

Viviendo, escribiendo, hibernando.
Como si los fracasos fueran ciertos,
como si esos se convirtieran en la única meta,
en el camino y el destino.
Pero hemos sobrevivido hasta hoy.
¿Cómo voy a creerme una derrota
que nunca ha ocurrido,
que no tiene cabida,
que contradice
el sentido de la vida?

Y puedo responder la pregunta,
Y respondo, la Desesperanza.

Es ese miedo
a que el mal sea el dueño
del mundo entero.
Y no lo es.

Y puedo responder la pregunta,
Y respondo, la Desesperanza.

¿Quién nos quitó la ilusión?
No me importa.
De un portazo destierro la mentira.
Y como no puedo decirle
“hasta nunca”,
le digo,
“atrévete”.

Y puedo responder la pregunta,
Y respondo, la Desesperanza.

Y como no tengo poción
para borrarla,
intento llenar
los vacíos…
con cualquier otra cosa.

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