Nadie como tú

“Acércate.”

Hay cosas que deben decirse muy bajito, al oído. A una orejita que vibre con el sonido de las palabras más buscadas, de aquellas deseadas y que crean adicción incluso antes de conocerlas de verdad. Esas son las que saben escuchar.

“Tengo un secreto que confesarte.”

Y está comprobado que contar secretos a las personas en las que confiamos es bueno para la salud y crea lazos más fuertes.

“Imagina mi voz susurrando.”

El silencio siempre antecede aquello importante, porque es difícil no anticipar el dolor, aquél que es infinito, inevitable e irreparable; el de la imaginación. El miedo fluye entre uno y otro, tira de mí y de ti.

“Niñita de ojos profundos. Mírame. ¿Sabes para qué es todo esto que ves? ¿Sabes para quién llenaron el mundo de personas con mil matices? ¿Y para quién construyeron maravillas incomprensibles? ¿Para quién inventaron el amor y la amistad, las sonrisas y los abrazos?”

Todo empezó en otro mundo. Vivía en una casa preciosa, luminosa, cálida, de dulces gestos y ojos entrecerrados. Pero a veces las sombras aparecían y el frío lo inundaba todo, apagaba las luces y ahogaba las voces. Me quedé sola encerrada. Pero no podía gritar. No sabía qué iba a pasar. Creía que había hecho algo malo, muy malo. Pero ni siquiera sabía el qué. No quería empeorarlo. Y aun así eso no era lo que me paralizaba. Solo pensaba que nunca nada podría ser como antes. Que el frío solo sería más intenso y que el sol se alejaría, y vería el mundo desaparecer lejos de mí. Y que si todo aquello que me era familiar volvía me haría sufrir. ¿Hay algo peor que descubrir el dolor y el odio en las manos de aquellos que te cuidaban y querían? No. Y cuando eres un niño puedes perderlo todo. Todo. Hasta los recuerdos y los viejos sentimientos que los acompañaban. Hasta los futuros esperanzadores. ¿Y entonces qué? Nada. Y horror.

“Para ti. Todo es para ti. Para que rías, para que llores, para que grites, para que lo descubras una y otra vez. Para que no te aburras, o sí. Para que camines y escojas adónde vas. Para que seas tú. Para que no te avergüence ser frágil como las telarañas, transparente como la rosada o tierna como los cachorritos. Todo es para ti.”

No hay razones que puedan hacerme entender el porqué. Ni de lo que me es más cercano, ni de lo que conozco mejor. Pero tengo una convicción. In the mists of despair, I cling to my one and only thing: willpower.  And I say to myself: I don’t care. I’ll make things better. That’s all that matters. Make something better. I cannot give up, so I will do whatever. I’ll make things better. Do whatever, but do something.

“No hay nadie como tú.”

Y hay días en los que ¡como me gustaría creerlo! Pero no lo veo. Y pienso que se equivocan, que lo dicen para reconfortarme, pero no es verdad. Yo lo sé mejor. Yo estoy aquí dentro y puedo verlo. No hay nada especial y si desapareciera podrían soportarlo. Al final, no les importaría. O puede que sí, pero aún así…todo continuaría igual.

“Todo esto es para ti, porque tu valor es infinito. Como el mismísimo universo. Y tú te empeñas en perseguir esto y aquello. Nunca verás como todo lo que quieres gira a tu alrededor, pero así funciona la verdadera ley de la atracción.  Tú no lo verás, pero el mundo sí, porque este es el que es atraído por ti. Y él necesita de ti. Necesitamos de ti.”

Acéptate. Toma responsabilidad por tu vida y como la vives. Sé fuerte, hazlo lo mejor que puedas. Ayúdales, esfuérzate más.

–No, no, no. No. Así no.–

Cuídame, respétame, ayúdame, quiéreme, dame tiempo. Déjame levantar primero. Dame ánimos, muchos ánimos, pero no me presiones más. Agárrame si me caigo, pero déjame caminar sin tu mano. Espérame. Pero cerca. Lo haré. Poco a poco. A mi manera. Por mí misma, pero con buena ayuda.

Di que sí.

“Niñita de ojos bonitos, créeme. Tu vida es mi regalo al mundo. Y el mundo mi regalo para ti. Toma lo que quieras. Es todo tuyo. Porque no hay nadie como tú. Y nunca lo habrá. Tu ausencia sería irreparable, incluso si solo te apartaras un poco. Así que…

Si sientes que te escurres, cierra los ojos, respira y agárrate a lo que puedas. Pero no te sueltes. Nosotros te subiremos, siempre.”

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