Familias

La vida, una escalera que nunca termina.
A veces miras hacia abajo y desesperas.
A veces miras hacia arriba y desesperas.
A veces no puedes continuar.
A veces no puedes parar.
Y no importa como te enfrentes a ella,
la escalera no te abandona.
Y te sugiere siempre que subas.
El camino es hacia arriba. Lo sé.

Nada te anima. Solo el tiempo ayuda.
No, el tiempo solo no.
Los ángeles que te rodean también.
Son ellos los que te dan la mano.
Y te enseñan que no son los únicos
que tienen alas.
Te las prestarán, hasta el día
que las descubras creciendo en tu cuerpo.
Listas para ti
– y vuestra felicidad.

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