Espejismos

Dos espejos encarados.
Detrás de uno hay una luz cegadora.
Y detrás del otro una oscuridad aterradora.
Si tan solo se atrevieran a mirarse,
a encontrarse,
tal vez descubrieran que
lo que creyeron suyo era del otro
y lo que creyeron del otro, suyo.

Si los dos se hubieran atrevido,
y mirado al mismo tiempo,
tal vez lo habrían descubierto:
que la luz no podía cegar a la oscuridad
y la oscuridad no podía aterrar a la luz.

Deja un comentario