Siempre. Siempre.

Siempre, siempre. Cuando crecemos, todos necesitamos esas manos que nos espanten los miedos de la frente. Esos brazos que nos protejan por la noche de las inseguridades de una vida que deberíamos poder afrontar solos, solitos, solos. Siempre, siempre. Necesitamos esas

Read More